El domingo pasado, Roberto y yo nos animamos y embarcamos en el Aula do Mar en Cariño. Era la primera vez y no sabíamos muy bien como saldría todo. Pero la cosa fue bien de verdad. Yo en concreto me lo pasé bomba y además como únicamente tuve un par de minutos malos de mareo (Dios protege a la inocencia), pues aún mejor.
La pasada que no me esperaba, es que prácticamente no se necesitan los prismáticos para nada y a mí que me flipan los Alcatraces... pues no os quiero ni contar.
Así que con mi camarita me enredé a hacer fotos a lo loco, hasta que fundí la batería y entonces me dediqué a mirar y disfrutar de lo que para mí era una experiencia que se estaba convirtiendo en inolvidable, pues estaba viendo a poquísimos metros de distancia algunos pájaros que nunca había visto y otros que únicamente desde la costa en los pasos.
Mis fotos no son nada del otro mundo, pero no me resisto a poner algunas. Ahí van.
La pasada que no me esperaba, es que prácticamente no se necesitan los prismáticos para nada y a mí que me flipan los Alcatraces... pues no os quiero ni contar.
Así que con mi camarita me enredé a hacer fotos a lo loco, hasta que fundí la batería y entonces me dediqué a mirar y disfrutar de lo que para mí era una experiencia que se estaba convirtiendo en inolvidable, pues estaba viendo a poquísimos metros de distancia algunos pájaros que nunca había visto y otros que únicamente desde la costa en los pasos.
Mis fotos no son nada del otro mundo, pero no me resisto a poner algunas. Ahí van.







